El Principado de Andorra une a los magníficos y espectaculares
paisajes del paraíso natural de los Pirineos, que es, entre otros
muchos y muy esoeciales atractivos, desde la hospitalidad de los andorranos
hasta los luminoso y opulentos escaparates de un comercio cosmopolita, extremadamente
interesante. A todo esto se une el patrimonio culinario de este país,
de remoto origen y, a la vez, moderno y desarrollado. Su cocina no reniega
de las raíces seculares, propia de una sociedad montañera,
pastoril y rural, solida, reconfortante y suculenta, basada en los productos
autóctonos: verduras y hortalizas, setas, truchas y bacalao, carnes
de cerdo, de cordero, de aves, de caza mayor, leche, requeson, miel...
Este patrimonio coquinario, al que naturalmente no son
ajenas ciertas
Luis Bettonica
